Sobre los inicios de la colonización
“Sólo hacia 1902, fecha de terminación del ferrocarril de Uganda, los blancos pudieron colonizar el interior profundo de Kenia usurpando las tierras de las tribus y obligándolas a vivir en reservas estipuladas por los funcionarios del gobierno y a trabajar en las grandes plantaciones en la mayor parte de los casos por el derecho de utilizar una parcela de terreno de los nuevos dueños de la tierra.
(…) Cuando llegaron los primeros europeos encontraron en las tierras de Kenia un clima apto, tierras fértiles y abundante agua para una colonización duradera. Las tierras pertenecientes a las distintas tribus fueron repartidas entre los colonos europeos en extensas parcelas, primero dadas en contrato por el gobierno colonial a novecientos noventa y nueve años y luego a perpetuidad. Con el ferrocarril (1902) se establecieron veinte mil blancos creando latifundios agrícolas donde se plantaba "...café, tabaco, cereales, azúcar y algodón; creando pastos para las ovejas y criaderos de avestruces en las tierras menos ricas." Para lograr todo esto invirtieron grandes capitales y trajeron adelantos tecnológicos como la hibridación de las semillas para adaptarlas a este nuevo suelo, los conocimientos medicinales para las plagas del ganado etc.. Se instalaron también industrias como molinos, serrerías, lecherías etc..
Los nativos que se encontraban anteriormente en esas tierras fueron puestos en reservas, a cargo de funcionarios árabes en un principio luego, cuando la educación fue dando sus frutos, por funcionarios negros, todos ellos dependían de un jefe británico elegido principalmente por los plantadores. El mercado de trabajo que los blancos necesitaban fue puesto en funcionamiento por una fuerte campaña de impuestos de capitación o de choza, en los cuales cada hombre en edad de producir debía pagar en moneda británica. El único modo para conseguirla era trabajando en las plantaciones o en las fábricas de las ciudades como asalariados. También había un alto poder de coerción que era ejercido por las nuevas necesidades que había impuesto la manufactura traída de Europa y las ideas occidentales impuestas en las escuelas. Los jefes de las tribus, en cierta medida, también apoyaban las migraciones de trabajo porque eran los que recaudaban los impuestos quedándose con una parte. Este sistema iba en detrimento de la economía aldeana de auto subsistencia que en muchos casos había sido nómada, porque no permitía el desplazamiento y quitaba fuerza joven de trabajo en los momentos críticos de la cosecha. A su vez, los capitalistas lograban extraer a este trabajador una renta de trabajo y plusvalía, porque el nativo se mantiene, reproduce y es cuidado en su vejez en el medio aldeano (o sea, en ningún momento corta lazos definitivos con su medio), los beneficios del salario indirecto o salario familiar, pensión y cobertura por enfermedad le son negados. Además, cobra un 20 o 30 % menos que un trabajador que está totalmente absorbido dentro del sistema capitalista.
(…) Dos razas, los kikuyos y los lúos, representan la mayor parte de la población negra de Kenia; a éstos hay que añadirles los pastores masais, nómadas que a mediados del siglo XIX dominaron el África oriental pero como consecuencia de una peste en sus rebaños perdieron autoridad. Los Kikuyos son bantúes que a principios del siglo XX, por diversas razones como epidemias y hambre, había disminuido su población ya sea por extinción o migración, pero a medida que avanzaba la colonización se multiplicaban considerablemente y otros volvían al territorio. Parecían no haber tenido ningún tipo anterior de organización política y se habían mantenido en un estado tribal más puro. Pero también los kikuyos se adaptaron a la ciudad, convirtiendo a Nairobi en un centro de 200.000 habitantes, y habían combatido durante la guerra de 1914-1918.
Este pueblo que comenzaría los movimientos revolucionarios hacia la independencia, de cuyo seno saldría el principal dirigente Jomo Kenyata, tenía diversas causas de insatisfacción. Los antiguos combatientes negros habían tomado conciencia de sus derechos y pedían que se les reconociera como ciudadanos con derecho a una pensión. Los granjeros negros que explotaban por cuenta propia las tierras no cultivadas por las plantaciones se veían expulsado, porque los blancos extendían sus explotaciones hacia las tierras que en un primer momento les fueron concedidas. A medida que las reservas se superpoblaban como también sus tierras se erosionaban sin tener ninguna política efectiva de ayuda por parte del gobierno, las tribus no dejaban que volvieran aquellos kikuyos que estando trabajando con los blancos. De esta manera, los destribalizados no se encontraban a gusto ni en las reservas ni tampoco en los nuevos territorios dados para la colonización (European States), donde les fue prohibido comprar tierras a partir de 1923. Además, el estado colonial era represivo y policíaco hacia cualquier manifestación de descontento por parte de los nativos.”
Fuente: http://www.monografias.com/trabajos4/indepkenia/indepkenia.shtml#ixzz2vHCvHO4t
“La oposición de Kenia contra el imperialismo británico se manifestó desde el inicio, por ejemplo, la oposición Kikuyu de 1880-1900, a pesar de que, en términos militares, los levantamientos armados durante las primeras épocas de colonialismo británico en Kenia nunca tuvieron éxito. (…) Los kikuyus fueron el grupo étnico más afectado por la expropiación de tierras del gobierno colonial y la colonización europea.(…) En 1948 1250000 kikuyu tenía la propiedad de 5.200 km ², mientras que 30.000 colonos británicos poseían 31.000 km ². (…) La confiscación de las tierras de los africanos ayudó a crear un grupo de trabajadores asalariados , pero otras medidas introducidas obligaron a los africanos a “aceptar” el trabajo asalariado: la introducción de los impuestos Hut y Poll (1901 y 1910 respectivamente), el establecimiento de reservas de cada grupo étnico (que sirvieron para aislar cada grupo étnico y exacerbar el hacinamient), el abandono de cultivos comerciales de los africanos, y la Ordenanza de Amos y Siervos (1906) para controlar el movimiento de mano de obra y frenar la deserción. (…) El gobierno colonial utilizó las medidas introducidas en el marco de su expropiación de la tierra y la mano de obra y llevó a cabo esfuerzos para elaborar el tercer eje de la estrategia de crecimiento de la economía de los colonos al subordinar la agricultura africana a la de los europeos de Nairobi, también ayudó a la colonos con las redes ferroviarias y de carreteras, las subvenciones a los gastos de transporte, servicios agrícolas y veterinarios, y líneas de crédito y préstamos.
(…)Como resultado de la confiscación de las tierras altas, miles de kikuyu migraron a las ciudades en busca de trabajo, lo que contribuyó a la duplicación de la población de Nairobi entre 1938 y 1952. Al mismo tiempo, hubo un pequeño, pero en crecimiento, grupo de terratenientes kikuyu que consolidaron tierras kikuyu y forjaron fuertes lazos con la administración colonial, lo que supuso una ruptura económica dentro de los kikuyu. (…) A finales de la década de 1940 los kikuyus eran un pueblo profundamente dividido, cada vez más en conflicto entre sí, tanto en el orden político colonial como en el económico. (…). Ante el levantamiento de los Mau Mau, la política del gobierno colonial fue la de divide y vencerás con la finalidad de aislar a los Mau Mau de los Kikuyu y los kikuyu del resto de la población de la colonia y del mundo exterior. Presentaron a los Mau Mau ante la opinión pública como "una fuerza irracional del mal, dominado por impulsos bestiales e Influenciada por el comunismo mundial" según el estudio oficial después de la sublevación, (el Informe Corfield), y como “Un culto salvaje tribal, violento, pervertido y depravado, una expresión de la emoción irracional sin límites". (…) Sin embargo, como muchos Kikuyu lucharon contra los Mau Mau al lado del gobierno colonial, el conflicto está ahora a menudo considerado en los círculos académicos como una guerra civil interna de los Kikuyu, una visión que sigue siendo muy impopular en Kenia”. (…)
Fuente (texto original en inglés): http://en.wikipedia.org/wiki/Mau_Mau_Uprising
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1952 la sublevación Mau Mau
El 3 de octubre de 1952, los Mau Mau llevaron a cabo la que se considera la primera acción sangrienta contra un blanco europeo cuando apuñalaron a una mujer cerca de su casa en Thika. Días más tarde, un militar, el suboficial mayor Waruhiu, fue asesinado en su coche. Su asesinato dio el impulso definitivo para que la Oficina Colonial declarara el estado de excepción ("estado de emergencia"). En esa época "se distribuyó un manual del ejército británico a todos los funcionarios. En una sección que trataba sobre cómo manejar a los africanos asignados a las unidades del Ejército, se leía: "El africano es simple, no muy inteligente, pero muy dispuesto si se le trata de la manera correcta. No hay que considerarlo como un esclavo, pero tampoco como un igual. La mayoría de los africanos tienen un respeto innato por el hombre blanco" (en http://www.troopsoutmovement.com/oliversarmychap6.htm ). Estos soldados imbuídos de racismo fueron los que se encargaron de reprimir la rebelión Mau-Mau. De 1952 a 1960, los Mau Mau, un movimiento guerrillero de campesinos que solían vestir pieles de animales y a menudo peinarse con rastas, sembraron el terror entre los colonos europeos. Reivindicaban el fin del colonialismo y el autogobierno, la recuperación de sus tierras y la igualdad de salarios. En 1953, el asesinato de 32 colonos centró la atención y la indignación de los países occidentales. El levantamiento Mau Mau está considerado clave en el proceso que llevaría a la independencia de Kenia en 1963, aunque creó profundas divisiones entre las comunidades indígenas que apoyaron a los guerrilleros y las que permanecieron fieles a la administración colonial (que fueron las que sufrieron los mayores ataques por parte de los terroristas). También creó una profunda división entre los colonos europeos y Gran Bretaña al desconfiar los primeros de los proyectos políticos de la metrópoli (en esos años, grupos de colonos disgustados con la respuesta del gobierno a la creciente amenaza de los Mau Mau, formaron sus propias unidades de comando para hacerles frente -con cazadores de recompensas por cabezas o manos presentadas de Mau-Mau-).
Entre las razones que contribuyeron al debilitamiento y posterior desaparición de los Mau-Mau, destaca fundamentalmente la lucha desproporcionada a nivel tecnológico entre el ejército británico y las guerrillas Mau-Mau, y la política gubernamental de descabezar al movimiento rebelde, pero también fue importante el enfrentamiento entre los leales y los nacionalistas que el gobierno colonial estimuló, por ejemplo, confiscando tierras y cultivos de los nacionalistas mientras se levantaron las restricciones a la propiedad de la tierra y a la agricultura comercial para los leales. Este enfrentamiento fue aprovechado por el gobierno británico para presentar el conflicto como una simple "guerra civil" entre los propios africanos y justificar su intervención para poner orden. Hay que tener en cuenta, además, la división entre los diversos grupos pertenecientes a los Mau-Mau, y la desvinculación entre los guerrilleros y los partidos políticos nacionalistas, la mayoría de los cuales no se identificaron con la violencia de los Mau-Mau, por lo que pudieron ser fácilmente marginados cuando se creó el nuevo Estado en 1963. Ya en 1955, de los 120.000 guerrilleros que iniciaron la revuelta sólo quedaban vivos y en libertad unos 15.000. En octubre de 1956 fue apresado el general Dedan Kimathi, que dirigía el 'Mau-Mau' de los Aberdares (Kimathi había formado su primer gobierno clandestino en los bosques de los Aberdares en 1955). Tras su detención, el movimiento Mau-Mau quedó, prácticamente, aniquilado, especialmente, insistimos, por los bombardeos intensivos de la RAF sobre los enclaves Mau-Mau.
Desde sus inicios, la ofensiva contra la resistencia africana fue acompañada de una campaña de propaganda dirigida a deshumanizar el movimiento " Mau Mau " a los ojos del mundo y acabar con la idea de asociar este movimiento con la idea de liberación popular o nacional. Era también una forma de justificar que la represión de Gran Bretaña contra la "banda terrorista" era una respuesta adecuada. En las mentes de los pueblos occidentales la visión creada de los Mau Mau oscurecía el carácter político de la oposición africana al dominio británico y estimulaba prejuicios occidentales sobre "hechiceros y brujería", evocando imágenes de prácticas terribles y espantosas de bestias asesinos en la profundidad de la selva que atacaban a traición y degollaban y arrancaban el corazón de sus víctimas para comérselo. |
“La colonia británica de Kenia, en África Oriental, no era un lugar muy tranquilo para vivir, en aquel otoño de 1952. Una siniestra sociedad secreta, los mau-mau, estaba sembrando el pánico.
Kenia, un país cuya superficie es análoga a la de España, albergaba entonces diez millones de habitantes pero ya no era tan fácil de gobernar para la minoritaria colonia inglesa. Algunos hombres de color -muchos de ellos educados en Londres- exigían una gradual transición hacia un gobierno propio. Otros, simplemente querían exterminar a los odiados blancos. Por primera vez el bwana (nombre con el que se designaba al amo) tenía miedo. Todos los europeos estaban armados, hasta las mujeres que iban a hacer las compras.
Pero ni siquiera las armas más modernas podían eliminar el espanto cuando se encontraba, en la puerta de calle de la casa, la sentencia de muerte que enviaba el mau-mau: un gato ahorcado, pendiente de una cuerda, anunciaba la próxima víctima de la secta.
Los mau-mau, la sociedad criminal más temida de África, estaba integrada en su mayoría por nativos de la tribu kikuyu, cuyas edades iban desde los 18 hasta los 25 años. Los aspirantes se congregaban a la medianoche en la selva. Allí, un brujo los conducía a una cabaña a la que debían entrar desnudos, llevando en la mano derecha un bastón y en la izquierda un puñado de tierra. En el interior del recinto, alumbrado con la mortecina luz de una antorcha, se hallaba un enmascarado que sostenía en su mano una rama impregnada de tierra y sangre de carnero. Los futuros mau-mau comenzaban el rito metiéndose en la boca el extremo de la rama.
En la ceremonia se usaba asimismo ojos de carnero, espadas y cuchillos, con el propósito de atraer la muerte sobre los hombres blancos. Durante el ritual, el hechicero arrancaba los ojos a un carnero vivo, luego abría el estómago del animal y vaciaba su contenido en un recipiente en el cual agregaba tierra, agua y polvos a los que se les atributan poderes mágicos. Los ojos del carnero eran pinchados reiteradamente con dos espinas y clavados en los extremos de un arco de hojas y ramas flexibles.
Todos debían beber un trago de la asquerosa pócima y luego pasar inclinados por debajo del arco. Se adornaba a los aspirantes con anillos de hierba en la cabeza, en el cuello y en las muñecas. También debían beber siete sorbos de sangre o morder siete veces el carnero muerto y dar el mismo número de vueltas en torno del animal sacrificado.Seguidamente, el brujo entregaba a cada iniciado una piedra negra con seis perforaciones y, mientras el nuevo mau-mau metía una pequeña rama en los agujeros de la piedra, repetía siete veces las palabras del hechicero que recitaba el juramento de la secta:
Si me ordena cortar la cabeza de un blanco y me niego a hacerlo, el juramento me matará.
Si revelo algún secreto del mau-mau, este juramento me matará.
Si yo veo a alguien robando a un blanco, no lo descubriré; al contrario, le ayudaré a esconderse.
Si yo rehúso a hacerlo, el juramento me matará.
Si los compañeros acuerdan hacer una cosa, buena o mala, y yo me niego a obedecer, este juramento me matará.
El juramento tenía que ser acatado también por la mujer del adepto a la secta y por sus hijos, desde los seis años. Finalizada la iniciación, los adeptos eran enviados en grupos a cometer asesinatos de blancos y de negros que se negaran a utilizar la violencia contra los británicos. Los forajidos iban armados de cuchillas, machetes y manoplas que semejaban filosas garras de leopardo.
(…)Para llevar a cabo sus crímenes, los mau-mau utilizaban también otras armas no menos horrorosas: la panga, cuchilla de gran tamaño, larga y pesada, similar a un machete; el simi, espada de doble filo en forma de guadaña; y el rungu, garrote de madera con clavos. En cada asesinato debía tomar parte el conjunto de los miembros del grupo, de manera que todos fuesen culpables y ninguno pudiese delatar a sus cómplices. Al igual que los “hombres leopardos”, arrancaban los ojos a sus víctimas pero con un sentido mágico diferente: para que el “espectro” del muerto no pudiera identificar a los asesinos. (…)
Los británicos, que extremaron al máximo las medidas de represión, hicieron formular su propio juramento para contrarrestar el de los mau-mau. Millares de negros fueron obligados a pronunciar este exorcismo legalista: “Si yo nunca he prestado juramento al mau-mau, nunca lo prestaré; en caso contrario, este juramento me puede matar Si soy forzado a prestarlo, lo comunicaré a las autoridades; en caso contrario, este juramento me puede matar.. Yo soy y seré siempre súbdito leal a Su Muy Graciosa Majestad, la Reina Isabel”.
Tras esta ceremonia, muchos nativos eran incorporados a una milicia que colaboraba con los ingleses en la lucha contra la secta. Por regla general, este reclutamiento no lograba otra cosa que un mayor número de homicidios por parte del mau-mau, como aviso de lo que les esperaba a los próximos “desjuramentados”.
Los colonos ingleses -en Kenia la proporción era de un blanco por cada ciento treinta y seis negros- no abandonaban sus armas en ningún momento y sus vehículos habían sido blindados con chapas de acero. A pesar de esas precauciones, decenas de europeos encontraron la muerte a manos de los mau-mau.
Aquellos negros que colaboraban con los blancos o simplemente estaban en buenas relaciones con ellos, fueron las víctimas preferidas y entre ellos se produjo el mayor número de muertos.
En el otoño de 1 952 comenzó la orgía de sangre desatada por el mau-mau. En sólo dos años mataron a 53 europeos, de los cuales 28 eran militares, 21 asiáticos y varios miles de negros fieles a los blancos o simplemente neutrales.
El mau-mau estaba paralizando la vida de Kenia. Tropas inglesas tuvieron que ser enviadas para luchar contra la secta y hasta tuvo que intervenir la Fuerza Aérea Real. Además, los británicos incorporaron a la Guardia Metropolitana cincuenta mil nativos. Como réplica, los mau-mau mataron a centenares de negros servidores de los europeos en marzo de 1953.
Acosados, los mau-mau se refugiaron en lugares inaccesibles de la selva y en las laderas del monte Kenia, de donde salían en grupos, por senderos ocultos, a cometer sus crímenes.
Hasta el final de la lucha los cuadros dirigentes del mau-mau no sobrepasaron los setecientos hombres, que controlaban a miles de fanáticos. Al mando de la secta se encontraba el “señor Mariscal de Campo”, Dedán Kimathi, quien también se autodenominaba: “Primer Ministro Popular de África del Sur” y “Rey de África”. Según la opinión de un historiador, “No era más que un sádico asesino, cuyos selváticos cómplices perpetraron incontables atrocidades “.
El accionar permanente de las fuerzas británicas fue debilitando más y más a la secta. Hasta 1960 fueron detenidos 165.000 sospechosos; 136.000 enviados a prisión, 68.000 procesados y 12.900 declarados culpables.
Las bajas del mau-mau, según el cómputo oficial inglés, totalizaron 10.503 hombres, de los cuales sólo 505 fueron ejecutados, y el resto murió en enfrentamientos. Del medio millar de ajusticiados, 223 lo fueron por cometer crímenes; 172 por poseer armas de fuego; 88 por mantener relaciones con la secta; 14 por haber hecho el juramento del mau-mau; 6 por ayudar a la sociedad secreta y 2 por darles alimentos. Más allá de las estadísticas, es algo sabido que cientos de africanos sospechosos fueron ejecutados sin ningún tipo de juicio.
Poco después, en 1963, Kenia lograba su independencia, pero no por causa del terror mau-mau. Un africano -doctorado en Londres- que repudiaba a la secta y los métodos violentos, Yomo Kenyata, casado con una blanca, se convertía en el primer mandatario de la naciente república”.
Fuente: http://www.portalplanetasedna.com.ar/mau_mau.htm
Además de Safari, otras películas de la época tuvieron como telón de fondo la lucha contra los Mau-Mau, popularizando entre la sociedad occidental una imagen de los Mau-Mau como salvajes caníbales sedientos de sangre que aterrorizaron los sueños de muchos niños europeos en esos años. En España, La Vanguardia de 1956 promocionaba el estreno de la película Simba, del director Brian Desmond Hurst, de la manera siguiente: |
“Todos los pueblos civilizados han sentido como en carne viva los zarpazos del Mau-Mau a los ingleses residenciados en Kenya. Las legiones del Mau-Mau se integran de ignorantes dirigidos por individuos de mente lúcida, astutos que les atraen con engaños y prácticas supersticiosas. Doble crimen que consiste en armar el brazo del inconsciente y destruir vidas y bienes que han aportado al país los beneficios de la civilización. Este caos ha sido reflejado en las situaciones del argumento de «Simba», La lucha contra el Mau-Mau, que trae por vez primera a la pantalla una visión fidelísima, vibrante y dramática de los hechos sucedidos en Kenya”.
La Vanguardia del 16 de febrero del 56
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“Ocho cicatrices en el pecho son la marca que el Mau-Mau pone a los hombres que consigue atraer a sus filas, A esta práctica bárbara de herir ocho veces con su puñal, sigue otra ancestral de beber sangre humana para sellar un pacto de fidelidad y de obediencia. Después, el Mau-Mau arma su brazo y les manda al acoso del hombre blanco, en la sombra. Todo Kenya es un reducto de la traición, y aquel que se resiste a someterse al Mau-Mau o habiéndolo hecho ya, vacila en cumplir su mandato, cae bajo sus garras”. Esto es parte de la crónica verídica contenida en el novelesco relato que J. Arthur Rank ha vertido a la pantalla en la película exclusiva de Chamartin «SIMBA» «La lucha contra el Mau-Mau» que en el último lustro ha hecho correr ríos de sangre en Kenya. Chamartín presentará próximamente esta crónica novelada del patético cerco del hombre blanco en África”.
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"EI Mau-Mau no es una leyenda, existe y actúa con la práctica de procedimientos bárbaros, lanzado a una guerra cruenta y sin cuartel contra los colonos británicos de Kenya, según la ha plasmado e! director Erian Desmond Hurts en el film deJ. Arthur Hank, en Eastman Color, «Simba» (la lucha contra el Mau-Mau), crónica novelada de angustiosos hechos sucedidos.
Esta, película se subtitula «La lucha contra el «mau-mau». y, en efecto, se refiere, mediante la adecuada novelización, a la feroz rebelión de la tribu, «kikuyu» que durante largos meses ensangrentó las tierras de Kenya en una tremenda-sucesión de crímenes de que fueron victimas infinidad de colonos ingleses. (...)
Aparte su inteligente y noble intención, la película se ha realizado con carácter de documental, utilizando para ello escenarios auténticos de Kenya, así como una figuración de indígenas. En cuanto a su componente imaginaria, «Simba» se ha limitado a presentar unos cuantos personajes europeos, que podrían ser reales también (...) El color, la autenticidad de los escenarios y de los personajes, la inteligente ponderación que informa la cinta (...) hacen de «Simba» una película interesante …".
H. Saenz Guerrero. La Vanguardia, 1 marzo de 1956
En La Vanguardia de febrero de 1959 se podía leer un extracto del NEW YORK HERALD TRIBUNE:
“El poder de los blancos en África habrá terminado en 1970 Nueva York, 24. -
(…) Los británicos que en Kenya—añade el periódico en su editorial—todavía luchan con la agitación del Mau-Mau, se enfrentan ahora con otros temores de violencias y los disturbios registrados en Niasaíandia no se diferencian mucho de los que causaron recientemente tantas víctimas en Leopolville y Brazaville.
El poder del hombre blanco en África –añade- que comenzó en los años de 1870, es muy posible que haya terminado totalmente para 1970. El hombre blanco siempre será superior por su experiencia y habilidad técnica, pero lo que precisaba, sobre todo, es la inteligencia y paciencia para llevar al continente negro a una era de prosperidad y bienestar”. EFE
La Vanguardia, 25 febrero 1959
En La vanguardia del 15 de agosto de 1959 se insiste en las mismas ideas:
Otra vez el terror del «Mau Mau» en Kenia
Nairobi (Kenia), 14. — Ha hecho su primera declaración a la policía el anciano John Hutson, que fue víctima de miércoles de un atentado con arma blanca en su hogar de Limuru. La esposa de Hutson, que también fue atacada por los «Kikuyus» que asaltaron su casa, mejora lentamente en el hospital.
Hace tres años, el único hijo de los Hutson, Jonh, fue asesinado por un indígena cuando paseaba con su esposa por los alrededores de su casa. Varios residentes de Limuru se han quejado de la creciente ola de crímenes de la zona, y han llamado la atención sobre un cálculo de Gobierno, según el cual el 80 por 100 al menos de los Kiambu Kikuyu pertenecen al Mau-Mau. Los residentes achacan la actual ola de atentados a la medida impuesta a los Kikuyus de no dejarles abandonar su zona por la noche.—EFE.
La Vanguardia, sábado, 15 agosto 1959, página 15
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“Tras el inicio de la rebelión en 1952, el Gobierno colonial declaró el Estado de emergencia y dedicó todos sus recursos a reprimir el movimiento. Fueron los británicos quienes lo llamaron Mau Mau, una expresión cuyo origen y significado aún hoy siguen sin estar claros.
Como apenas tenían armas de fuego, los rebeldes usaban lanzas y machetes. Cuando mataban, solían dejar los cadáveres despedazados. Los guerrilleros malvivían en los bosques y cuando los oficiales británicos los encontraban se horrorizaban ante estos nativos sucios y de pelo largo o rastas armados con grandes cuchillos. Además, los Mau Mau estaban unidos por un juramento que, decían los colonos británicos, tomaban en una ceremonia bestial en la que consumían sangre y restos humanos. Para las autoridades británicas, los Mau Mau representaban el África violenta y salvaje que debía ser civilizada por la fuerza.”
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Fuente: El País, 2012, en http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/12/actualidad/1350055120_654660.html |
Los primeros frutos de la campaña de propaganda para deshumanizar al Mau Mau se observaron en las actividades cada vez más brutales de las fuerzas de seguridad en Kenya. El 18 de junio de 1959 La Vanguardia Española titulaba una crónica como:
“LONDRES. UN SUCESO TERRIBLE”
Londres, 10 noche. (Crónica radio telegráfica de nuestro redactor)
«Es algo terrible que eso haya sucedido en un lugar gobernado por la Gran Bretaña», comenzó por confesar el ministro de Colonias al iniciarse el debate sobre los trágicos sucesos del campo Hola.
TÉCNICA DEL GOLPEO
La tragedia del campo Hola tuvo lugar el 3 de marzo y su conocimiento ha conmovido profundamente a la opinión pública de este país, que siempre ha reaccionado noblemente contra toda manifestación de brutalidad.
Posiblemente para evitar la inevitable soflama de la oposición y la consiguiente repulsa de la opinión pública es por lo que el primer comunicado del Gobierno de Kenia acerca de esos sucesos se refirió a la muerte de unos detenidos «tras haber bebido agua de una cuba».
Una semana después, sin embargo, el Gobierno de Kenia admitió que el examen médico de los cadáveres atestiguaba «la existencia en ellos de heridas, probablemente debidas a actos de violencia». Uno de los cadáveres, en efecto, presentaba fractura del cráneo, otro de la mandíbula, otro de varias costillas, otro del fémur...
«Si los detenidos se niegan a trabajar, pueden ser golpeados con los bastones», dijo el jefe de los guardias negros.
Uno de los guardias, al ser preguntado de qué modo habían sido enseñados a pegar a los detenidos, manifestó: «Un golpe en la pierna derecha, otro en la izquierda y un puñetazo en la boca del estómago; un golpe en el brazo derecho, otro en el izquierdo y un puñetazo en la boca del estómago».
EL PLAN COWAN
La mayor parte de los detenidos en el campo Hola son gente de mentalidad primitiva, de temperamento inflamable y de creencias fanáticas. Muchos de ellos estuvieron en el lugar cuando la revuelta «mau-mau», de trágico recuerdo entre los colonos blancos.
La adaptación de esa gente a las prácticas de la vida civilizada constituía, según parece, un problema de difícil solución. Mr. J. B. T. Cowan, -superintendente de prisiones. fue encargado de resolver esa cuestión, para lo cual comenzó por entrevistarse con el nuevo jefe del campo, Mr. Sulliwan, a quien instó para que restaurara la disciplina en dicho lugar.
Poco después, en vista de que las circunstancias no mejoraban, Mr. Cowan se presentó en el campo, manifestó su descontento a Mr. Sulliwan, estudió las cosas de cerca y trazó su plan.
El plan Cowan fue aprobado por el comisario y por el ministro de Seguridad y Defensa de Kenia.
Ese plan consistía en la rehabilitación de los detenidos por medio del trabajo, que no debía ser aplicado como expediente punitivo, sino como remedio psicológico.
LA TRAGEDIA
Un grupo de ochenta y cinco antiguos «mau-mau» fue sacado el 3 de marzo del campo y llevado hacia un lugar de trabajo. Los detenidos iban escoltados por cuarenta guardias armados con palos cortos, diecisiete armados con palos largos y veinte armados con fusiles. Mr. Sulliwan, el jefe del campo, se puso al frente de la expedición. A medio camino, al comprender que eran llevados a trabajar, los detenidos rompieron filas y se negaron a continuar andando. Algunos se tumbaron sobre el suelo. Y entonces fue cuando, poniendo en práctica las órdenes recibidas, los guardias hicieron uso de los palos y aplicaron la técnica de apaleamiento a que antes me he referido.
Poco después caía el primer negro. Diez hombres perdieron la vida después, de resultas de los golpes en el hospital de Hola.
Mr Sulliwan, que al parecer no estaba muy fuerte en psicología experimental, no acabó de comprender la aplicación del plan Cowan y se decidió por un procedimiento no del todo en consonancia con las prácticas democráticas de su país.
De todos modos, fuera o no el plan Cowan una «concepción lunática», como ayer aseguró un diputado de la oposición, el caso es que los once cadáveres de Hola pesan ahora de un modo patético sobre el Ministerio de Colonias y ponen en entredicho las reglas de vida que más y mejor acreditan a este país.
EL PAÍS POR ENCIMA DE TODO
Nadie ha defendido lo ocurrido. Ayer, mientras sir Frank Soskire, un antiguo fiscal de la Corona, vapuleaba al Gobierno en nombre de la oposición, los bancos de conservadores estaban hundidos en un denso silencio.
«Si un muchacho blanco es maltratado aquí por la policía, inmediatamente se abre una encuesta oficial y otro tanto debe hacerse cuando once negros son apaleados a muerte», dijo sir Frank .
Mr. Leiinoxbus'd se vio obligado a defender lo que en realidad no tenía defensa posible y su argumentación se redujo a demostrar, soslayando en lo posible el caso objeto del debate, los beneficios de la política conservadora en Kenia.
Puesta a votación la moción de censura, el Gobierno ganó a la oposición por 59 votos y con ese debate, sacando a relucir y criticando lo que todo el mundo deplora, el país ha corregido en la medida de lo posible el trágico error de Mr. Sulliwan, en el que nadie más, por ahora, volverá a incurrir. — Tristán LA ROSA.
Robert B Edgerton, un oficial de la policía de Kenia que dirigió un equipo de detección durante unos meses, escribió:
"Al principio, no eran humanos para mí , eran los animales negros que habían hecho cosas inhumanas a las mujeres y los niños. Al final del día, mis manos estaban ensangrentadas y tenía magulladuras en los brazos que me dolían de aplastar a los bastardos negros. Los odiaba y a veces quería matarlos. Algunas veces lo hice, o, más bien, todos lo hicimos. Nunca trabajé solo, siempre fue hecho todo entre todos juntos, como un scrum de rugby. Trabajé con esos bastardos durante cuatro meses, casi cinco, y sólo tengo un puñado de confesiones de ellos. (…) Había estado bebiendo demasiado durante algún tiempo.... A la mañana siguiente me di cuenta de que habían ganado. Me odiaba por lo que estaba haciendo más de lo que les odiaba. Al final tuve que admitir que eran hombres valientes que creían en lo que estaban haciendo más de lo que yo creía en lo que estaba haciendo. Renuncié y salí de Kenya tan rápido como pude".
Robert B Edgerton Mau Mau: An African Crucible,
citado en http://www.troopsoutmovement.com/oliversarmychap6.htm (traducción del texto original en inglés)
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Británicos reteniendo a sospechosos de colaborar con los Mau Mau
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El proceso hacia la independencia
Simultáneamente a la política represora con el fin de acabar con el movimiento Mau-Mau, se ponía en marcha, en Kenya y otras colonias británicas, un proceso encaminado a conceder algo de participación política a los indígenas con vistas a iniciar el camino hacia la independencia, en parte porque mantener el sistema colonial se mostraba cada vez más costoso y en parte debido a la presión internacional, especialmente por parte de la Naciones Unidas favorables a la independencia de las colonias al igual que USA y la URSS.
Desde los años 20 se formaron partidos nacionalistas en Kenia (Thuku) en contra del dominio colonial y la distribución de la tierra favorable a los colonos blancos, pero el gobierno colonial reaccionó prohibiendo todas las asociaciones políticas africanas. La Unión Africana de Kenia (KAU), partido que unificaba la lucha de las diferentes tribus contra el dominio colonial, fundado en 1944, estaba presidido desde finales de 1947 por Jomo Kenyatta, el líder independentista sucesor de Thuku, que desde 1924 participaba activamente en la lucha antiimperialista (en 1928, comenzó a editar el periódico Muigwithania (‘reconciliador’) organizando huelgas, marchas de campesinos sobre las ciudades y manifestaciones de masas, aunque no está claro hasta qué punto era contrario a las prácticas violentas de los Mau-Mau en aquella época, ni qué tipo de vinculación existía entre el movimiento terrorista y la KAU. No obstante, los británicos utilizaron las acciones terroristas de los Mau-Mau como pretexto para poner fuera de la ley a todos los partidos nacionalistas y “decretar el estado de emergencia”; en octubre de 1952 Jomo Kenytta fue arrestado acusado de estar vinculado al movimiento Mau-Mau y condenado a siete años de trabajos forzados (estuvo en prisión hasta 1959 y luego exiliado a una zona remota de Kenia). |
“En 1953 el gobierno metropolitano imponía en las colonias una nueva idea que consistía en asegurar para cada comunidad, cualquiera sea su número, la participación en el ejercicio del poder. Garantizando la evolución de los órganos ya existentes (consejo ejecutivo y legislativo elegidos democráticamente mediante sucesivas reformas). Este proyecto se llamó multiracismo, pero en Kenia fue viciado por las minorías blancas que no querían perder privilegios. [consiguiendo que se admitiera] la idea de la incapacidad de los autóctonos para participar de la vida política sin antes haber aprendido los asuntos locales, lo único innovador fue el pensamiento de que el desarrollo económico y social debía ser un paso previo para la promoción política.
(…) En ausencia de Kenyata, un joven sindicalista, Tom Mboya, se convierte en el líder de la oposición al colonialismo. Con la presión de todo el pueblo de Kenia pidiendo la liberación de Jomo Kenyata, en 1957 las autoridades coloniales conceden en el gobierno 14 escaños a los africanos elegidos por los europeos, 14 más a los elegidos por africanos y 8 a los elegidos por asiáticos. Esta reforma no tuvo tiempo de funcionar porque los africanos no aceptaron que ellos siendo la población más numerosa tuviesen iguales escaños que la población blanca 7 veces menos numerosa. Una conferencia celebrada en Londres en 1960 con el ministro de colonias dio como resultado un nuevo sistema que daba 33 escaños a los africanos, 10 a los blancos, 8 a los asiáticos y 2 a los árabes. (…)
En 1959 el primer ministro de Gran Bretaña, Harold McMillian abrió discusiones para convenir la fecha de la independencia del país que sería en 1975.
Socialmente los africanos también ganaron terreno, dado que se suprimieron las restricciones para comprar tierras así como también se mejoró algo en sanidad y educación (construcción de facultades universitarias).”
Fuente: http://www.monografias.com/trabajos4/indepkenia/indepkenia.shtml#ixzz2vHCvHO4t
Mientras tanto, “Con el fin de luchar contra la insurgencia Mau Mau, las tropas británicas suspendieron las libertades civiles en Kenia. En respuesta a la rebelión, fueron reubicados muchos kikuyu. Entre 320.000-450.000 de ellos fueron trasladados a campos de concentración. La mayoría del resto - más de un millón- fueron llevados a las "aldeas cerradas" [especie de campos de internamiento]. Aunque algunos eran guerrilleros Mau Mau, muchos otros fueron víctimas de un castigo colectivo que las autoridades coloniales impusieron en grandes zonas del país. Sufrieron miles de palizas, agresiones sexuales, y un importante número fueron torturados y asesinados. Escritos Oficiales describen como algunos prisioneros fueron quemados vivos, otros interrogados con la ayuda de "cuchillos para cortar las orejas, lápices para destruir los tímpanos, azotes y cigarrillos encendidos". La castración y la negación al acceso a la asistencia médica a los detenidos también fueron generalizadas y frecuentes”.
Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Mau_Mau_Uprising
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"Aldea protegida" que era poco más que un campo de concentración con alambrada de púas y toque de queda. |
Tropas indígenas del ejército británico |
Sin embargo, nada de esto fue conocido públicamente, las medidas de represalia contra los Mau-Mau y los kikuyo fueron silenciadas antes y después de la independencia de Kenya y todo fue archivado bajo secreto de Estado. La opinión pública británica quedó satisfecha de cómo se había conducido con honor y dignidad la descolonización de sus territorios. En 1961, el Gobierno británico declaró finalizada la rebelión de los Mau-Mau, pero aunque numerosos kenianos fueron liberados muchos otros siguieron retenidos por la fuerza, y la violencia sistemática que sufrieron no llegó a formar parte de la historia oficial. En las elecciones de ese mismo año, el nuevo partido Kenya African National Union (KANU), sucesor del KAU, salió vencedor, aunque su líder, Mboya, se negó a formar gobierno sin Kenyatta, que seguía exiliado. Poco después fue liberado y en agosto de 1961 Kenyatta se hizo cargo de la presidencia de la Unión Nacional Africana de Kenia (KANU), de mayoría kikuyu, partido nacionalista centralista que en las primeras elecciones generales (mayo 1963) triunfó sobre el KADU (Unión Democrática Africana de Kenia), de tendencia federalista y apoyado por la administración colonial. Kenyatta fue nombrado primer ministro del gobierno autónomo keniano que, en una línea política de reconciliación nacional, pidió a los colonos blancos que no abandonaran Kenia (muchos de ellos, vendieron sus tierras y se fueron del país). En diciembre de 1963 Kenia proclamó su independencia “en un solemne acto en el estadio de Nairobi, las luces fueron apagadas y allí en la oscuridad la bandera británica fue suplantada por la de Kenia. Cuando se prendieron los reflectores un solo grito se escuchó: Uhuru, que en lengua swahili significa libertad.” (http://www.monografias.com/trabajos4/indepkenia/indepkenia.shtml#ixzz2vHCvHO4t). Durante el solemne acto de celebración de la independencia, los últimos guerrilleros del Mau-Mau bajaron a Nairobi desde las selvas y montañas de las Tierras Altas y entregaron sus armas a Jomo Kenyatta reconociendo su liderazgo indiscutible. Ante él acataron el nuevo poder los últimos generales maus, como Mwariana, Mugira y Baimungi, y entre ellos una mujer, la mariscala Muthoni.
La política de Kenyatta mantuvo un carácter conciliador e intentó alejarse de los extremismos, contó con muchos de los antiguos funcionarios coloniales en sus puestos, pidió ayuda a las tropas británicas para sofocar las revueltas somalíes en el nordeste (que no deseaban integrarse en el nuevo Estado) y una rebelión militar en Nairobi en enero de 1964, y siguió una política internacional de no alineación con los bloques aunque rechazó nacionalizar la propiedad, siguiendo un enfoque capitalista pro-occidental para atraer la inversión de capital de las multinacionales (norteamericanas y europeas). Su lema en estos primeros años fue Harambee - una palabra swahili que significa "empujemos todos juntos". En 1964, los representantes de la KADU se incorporaron a las filas de la KANU, formando un único partido que se convirtió, de hecho, en el único partido político de Kenia pues los disidentes fueron perseguidos ya que la oposición a su política progresivamente dictatorial era cada vez mayor. A pesar de su popularidad, su política autoritaria levantó profundas críticas y rechazo por parte de otros líderes políticos. En 1974, después de una década de alto crecimiento económico basado en las exportaciones de cultivos comerciales y la ayuda financiera de Occidente, Kenyatta ganó un tercer mandato presidencial (era el único candidato). Pero las divisiones y la oposición crecían. La familia y los amigos políticos de Kenyatta había ganado una considerable riqueza y los kikuyus estaban actuando abiertamente como una élite frente a otros grupos étnicos, sobre todo un pequeño grupo conocido como el Kiambu que se había beneficiado en gran medida de redistribución de la tierra en los primeros días de la presidencia de Kenyatta convirtiéndose en la nueva burguesía negra en substitución de los antiguos colonos blancos, mientras los pequeños propietarios campesinos que habían comprado tierras a crédito se endeudaban y empobrecían por la competencia que la economía de libre mercado hacía a la de subsistencia. Al morir en 1978 dejó un país profundamente dividido. |
“Al establecerse la República en 1964, Jomo Kenyatta se convirtió en su primer presidente. Su política fue muy pronto tachada de autoritaria y conservadora. Las propiedades agrícolas de los europeos, progresivamente rescatadas a elevado precio, no se distribuyeron a los africanos sin tierras sino que se vendieron a propietarios privados entre los que figuraban los nuevos dirigentes. El ala izquierda del KANU se separó del partido para formar una organización rival, que pronto fue víctima de la persecución oficial. A pesar de su autoritarismo, las movilizaciones estudiantiles, las huelgas y las acusaciones de corrupción, Kenyatta ganó nuevamente las elecciones y obtuvo del Parlamento la concesión de plenos poderes en 1967. En las elecciones siguientes, celebradas en 1974, el viejo líder fue aún reelegido por tercera vez para un mandato presidencial. Durante sus últimos años, el empeño más decidido de Kenyatta fue integrar a su país en el seno de las corrientes políticas africanas del momento. Culminó el proceso de africanización de Kenia y procuró, salvo algunos conflictos fronterizos con Uganda y Somalia, mantener una política de buena vecindad. Al morir en Mombasa, el 22 de agosto de 1978, se alzaron muchas voces condenando su política por dictatorial e injusta. A pesar de ello, Jomo Kenyatta es considerado uno de los más sólidos exponentes de la lucha anticolonialista y un gran líder que su pueblo aún sigue respetando”.
Fuente: http://www.mgar.net/africa/coloniza2.htm

Jomo Kenyatta (a la derecha), junto al jefe Mau Mau, Mwariama, en 1963
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Con respecto a los Mau-Mau, a comienzos de los 60 la posición de Kenyatta siguió siendo algo ambivalente (ver las fotografías 6-7-8-24), pero, obviamente, con la independencia, al Gobierno conciliador de Kenyatta, mayoritariamente formado por antiguos colaboracionistas kikuyus tal como se ha comentado, no le interesó desenterrar las circunstancias de la revuelta Mau Mau y, de hecho, ni siquiera se derogó la prohibición que pesaba sobre el movimiento, que continuó ilegalizado, quedando la represión sistemáticamente silenciada también en Kenya.
Lo que, inevitablemente, nos lleva a considerar hasta qué punto fueron utilizados los guerrilleros Mau -Mau.
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Porque la manipulación de la opinión pública en el caso de la guerra sucia británica contra los kenianos, es un hecho que, finalmente, ha podido ser demostrado a pesar de que, en su momento, ya se alzaron voces contra lo que estaba pasando en Kenya. |
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